7.1.2009 Indice de artículos / Índice de Artículos

¿Te sientes agotado en tu trabajo?

Por Antonio Núñez García
Hudson & Highland

 

No cabe duda de que el nivel de competitividad del mercado es cada día mayor, y eso nos lleva a intentar dar lo mejor de nosotros mismos en todo momento. En ocasiones, este grado de exigencia, unido a las expectativas propias del profesional, genera un sentimiento de angustia, tensión y frustración, difícil de controlar y sobrellevar.

Y es que debemos considerar que un buen trabajo no es sólo aquél en el que pagan bien, sino en el que, además, el profesional se siente motivado e identificado con su actividad diaria.

A menudo, observamos casos de profesionales que pese a disfrutar de empleos razonablemente estables y bien pagados, han perdido todo el entusiasmo y el interés en su trabajo.

Esta situación puede ser producida por muy diversos motivos. Pero, en la mayoría de los casos, se encuentran una o varias de estas causas:

Independientemente de la causa o causas que provoquen la sensación de agobio o frustración, antes de llegar a esa situación, la persona que se siente agotada en su trabajo reconoce haber pasado por las siguientes cinco etapas:

  1. "Luna de Miel": el grado de entusiasmo es alto. El profesional disfruta con su trabajo y se siente identificado con la empresa y sus objetivos.
  2. Desilusión: el trabajador comienza a percibir que sus expectativas no se van a ver cumplidas; siente que algo no va bien pero no termina de adivinar qué es.
  3. Enfado: esta etapa se caracteriza por el cansancio, la fatiga y la irritabilidad continua.
  4. Frustración: pérdida absoluta del entusiasmo, bajo rendimiento y desánimo son lo sentimientos propios de esta fase.
  5. Rendición: el profesional no ve solución posible a su situación; baja los brazos y deja de luchar. Se encuentra dominado por el pesimismo y desea abandonar la empresa.

La respuesta es clara: sí. Cualquier persona, independientemente de su sexo, edad, profesión, nivel económico o grado de formación, puede verse afectado por la frustración, la angustia y el desánimo. No obstante, existen grupos que parecen ser más propensos a sufrir este mal.

La edad es un factor determinante, según estudios realizados en varios países europeos en este sentido: el 22% de los profesionales de entre 22 y 34 años está cansado de su trabajo. Mientras que en el intervalo de los 35 y 46 años, la cifra de frustración alcanza el 65%.

Otros factores como la actividad, la formación, etc.; también pueden influir en mayor o menor medida. Pero, en cualquier caso, parece claro que todos estamos expuestos a que nos afecte.